Afirmo que la obra de Lui Abadi no puede insertarse sólo dentro del género de la fotografía. Su esencia de artista inteligente junto a su vertiginoso impulso de crear en amplio desempeño, lo lleva a colocar a la fotografía no como destino final sino como soporte de creación de su corpus de obra.

El hacer de Abadi radica en su decisión constante en el acto de crear, en su cambio persistente, en su mirada plural y abarcadora. El uso de elementos no convencionales asociados al género, como fragmentos de aparatos electrónicos hallados en forma casual, pedazos de telas rasgadas, piezas metálicas y pinturas se incluyen en algunos de sus trabajos como acentos feroces de una visión sarcástica que no queda en la mera denuncia sino que apunta y conduce a la reflexión profunda de los alcances de la vida, de la misión del hombre en sus distintos roles, de la duda como fuente poderosa de estímulo vital.

La serie “Parto” se impone ante el espectador como relato y espejo, nadie puede hallarse ajeno a las escenas que se perciben. Una sutil cualidad demostrativa convoca a la visión panorámica de actitudes que en algún o en varios perfiles nos definen. Por su parte, la serie “Yeca”, agrega a su creación un vínculo social de identificación con la imagen que le ha devuelto al artista la réplica colectiva de los modelos puntualmente elegidos.

La admiración y conocimiento de la obra de grandes artistas ha producido en Abadi la derivación de algunos de sus proyectos hacia otros frentes, es el caso preciso del contacto con el escultor Enio Iommi y su producción, que le ha permitido incursionar en el uso in-adecuado del espacio y la apropiación de las formas atípicas. Del mismo modo una aproximación al talento y producción del artista americano John Baldessari es necesario señalar para comprender la actividad y la proyección de este joven artista.

La inspiración incesante, la labor como performance invisible y presente, el deseo vital de crear y el conocimiento pleno de su libertad hacen de este artista un adalid de las nuevas propuestas en el arte, un manjar estético del presente, una esperanza que ha empezado a florecer.

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