Instalaciones
El Yeka Barroco (o Barroso)

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El Yeka Barroco (o Barroso)

Arteme

Año: 2011

Lugar: Galpones de Suipacha y Libertador – Espacio de trabajo del artista Carlos Regazzoni 

Acción: Instalación de fotografías del Proyecto YEKA en los galpones industriales Las imágenes fueron montadas directamente sobre las paredes de chapa acanalada del lugar, mezclándose con chatarra, restos industriales, animales y fuego. 

Escala: Intervención ambiental dentro de un espacio industrial activo. 

Concepto: Nacimiento de una nueva etapa estética del proyecto: el YEKA Barroco o Barroso.

Esta historia ocurrió después de la acción de ArteBA. 

En 2011 expuse el Proyecto YEKA en los galpones de Suipacha y Libertador, el territorio que habitaba el artista Carlos Regazzoni, conocido por muchos simplemente como “el gordo”. 

En ese momento yo todavía deseaba algo que muchos artistas desean al principio: el reconocimiento del mundillo comercial del arte de Buenos Aires. Creía que si lograba exhibir mi trabajo en el espacio de Regazzoni, tan cerca de las galerías de la calle Arroyo, algo iba a pasar. Pensaba que el reconocimiento llegaría. Qué iluso. Nada de eso ocurrió. Pero ocurrió algo mejor. 

Con el gordo tuvimos una relación extraña. Despareja. Él encarnaba algo así como el rol de rey tirano del territorio.Yo, en cambio, asumí un rol de obediencia decadente. Cedí poder personal. Pasé momentos incómodos. Incluso momentos humillantes. Todo eso para conseguir un poco de espacio donde colgar mis fotos cerca del circuito. No les cuento esta historia desde el lugar de la víctima, lo veo de otra manera. Entiendo que, de algún modo inconsciente, yo elegí atravesar esa experiencia. La necesitaba. Yo me la busque. Era parte del aprendizaje. Me la merecía. 

A veces los maestros se presentan de formas extrañas y los vivimos como enemigos o como malvados. Debo admitir que el aprendizaje fue doloroso. En el Gordo se me represento todo mi linaje masculino condensado en una sola criatura tirana.

Y ahí apareció el tesoro. El Proyecto YEKA cambió de piel. Nació algo nuevo. El YEKA Barroco. O quizás mejor dicho: el YEKA Barroso. 

Una estética recargada. Casi violenta. Una mezcla entre instalación, escenografía industrial y ritual pagano. Las fotografías estaban acuchilladas por el mundo real, y con esa sangre, la mía, apareció algo nuevo. A veces uno cree que va a buscar reconocimiento. Y termina encontrando otra cosa. Una estética. 

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