Editorial

El Árbol y las Dimensiones

por Luis Abadi

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El Árbol y las Dimensiones

por Luis Abadi

“Contra el pronóstico: la fotografía sigue viva.”

En pleno centro y bajo la lluvia, una intervención inesperada convirtió una fotografía en abrigo urbano. Testigos aseguran que la escena duró apenas minutos, pero alteró el ritmo del cruce.

Buenos Aires amaneció gris. La lluvia obligó a los peatones a desplegar paraguas y acelerar el paso. Nada fuera de lo habitual.

Hasta que, en medio de la senda peatonal, apareció una imagen de gran tamaño avanzando contra el viento.

No era publicidad.No era un cartel desprendido. Era una fotografía sostenida como techo portátil.

La imagen —una mujer de pie frente al mar— funcionaba como protección improvisada mientras su portador cruzaba la avenida.

La escena generó desconcierto: algunos miraron dos veces, otros esquivaron sin detenerse. Nadie intervino.

Durante unos segundos, la fotografía dejó de ser representación para convertirse en objeto útil. No colgaba de una pared. No estaba en una galería. Estaba resistiendo la lluvia.

La intervención fue breve.
No hubo anuncio previo.
No hubo explicación.

Solo una pregunta suspendida en el aire húmedo:

Si una imagen puede proteger un cuerpo,
¿qué más puede hacer?

Bajo la tormenta, la fotografía volvió a estar viva.