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Orlando Buenos Aires

El autómata vs. la empatía

por Lui Abadi

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Orlando Buenos Aires

El autómata vs. la empatía

por Lui Abadi

Mostrarnos tal cual somos trae consigo el desafío del autoconocimiento. Nadie puede mostrarse tal cual es si no se conoce… 

“Mostrarme tal cual soy” implica un riesgo. Ese riesgo es una de las formas más legitimas del amor propio. Me quiero como soy, me acepto, aparezco con toda mi originalidad. Hay adrenalina, emoción y a veces un poco de pudor. Hay valentía! 

Aqui les presento dos modelos de vida posibles: el ficticio autómata “tipo Orlando: Disney” o el esencial empático Argentino. 

El modelo “tipo Disney” que nos acecha y esta servido en bandeja. Comenzamos a delegar muchas de nuestras capacidades innatas a “prótesis tecnológicas”. Para que me voy utilizar mi sentido de la orientación si tengo el WAZE? Nuestra mente se achata, nuestros cuerpos se vuelven sedentarios y nuestros dones y talentos se van solapando. 

Cuando nos encontramos con el modelo Argentino, sonreímos. No porque sea un chiste, sino porque nos reconocemos. Vemos la memoria de un saber social que pone de manifiesto nuestra potencia, nuestra capacidad de reinventarnos, de renacer. De hacerlo a nuestra manera. 

Buenos Aires es la casa de la amistad. En estas tierras vive la empatía: 

Yo te acompaño, yo te ayudo, yo te enseño. Te lo cuido, te lo tengo, te lo miro. 

El pueblo argentino tiene una herramienta clave para ofrecerle a la humanidad en estos tiempos de desconcierto: El renacimiento, la capacidad de reinventarnos. Argentina tiene las respuestas adentro. Tenemos que salir a buscarnos adentro. Nosotros no estamos servidos en bandeja. Adentro! 

Orlando Buenos Aires: identidad 

Mostrarnos tal cual somos trae consigo el desafío del autoconocimiento. Nadie puede mostrarse tal cual es si no se conoce… 

“Mostrarme tal cual soy” implica un riesgo. Ese riesgo es una de las formas del amor propio. Me quiero como soy, me acepto, aparezco con toda mi originalidad. Hay adrenalina, emoción y a veces un poco de pudor. ¡Hay valentía! 

Aquí les presento dos modelos de vida posibles: el ficticio autómata “tipo Orlando: Disney” o el esencial empático argentino. 

El modelo “tipo Disney” que nos acecha está servido en bandeja. Comenzamos a delegar muchas de nuestras capacidades innatas a “prótesis tecnológicas”. ¿Para qué voy a utilizar mi sentido de la orientación si tengo el Waze? Nuestra mente se achata, nuestros cuerpos se vuelven sedentarios y nuestros dones y talentos se van solapando. 

Cuando nos encontramos con el modelo argentino, sonreímos. No porque sea un chiste, sino porque nos reconocemos. Vemos la memoria de un saber social que pone de manifiesto nuestra potencia, nuestra capacidad de reinventarnos, de renacer. De hacerlo a nuestra manera. 

Buenos Aires es la casa de la amistad. En estas tierras vive la empatía:
yo te acompaño, yo te ayudo, yo te enseño. Te lo cuido, te lo tengo, te lo miro. 

Argentina tiene una herramienta clave para ofrecerle a la humanidad en estos tiempos de desconcierto: el renacimiento, 

la capacidad de reinventarnos. Argentina tiene las respuestas adentro. Tenemos que salir a buscarnos adentro. Nosotros no estamos servidos en bandeja. ¡Adentro!